SÍNDROME DE STENDHAL

– Cálmese. Cuénteme lo ocurrido.

 – Tengo imágenes no nítidas. Recuerdo una belleza desmesurada. Colores negros, verdes, rojos los menos, blancos también. Contraluz. Haces del mismísimo cielo  seleccionados uno a uno. Sentí en el pecho un ahogo preocupante. Una sensación extrema de alegría se apoderó de mi. Comencé a sudar . Diminutos animalitos blancos pellizcaban mi figura humana. Se abrió ante mí el techo de la cavidad. Agua blanca y azul al mismo tiempo. Esplendor extremo de nuevo. Comencé a llorar.  

¿ Sobreviviré doctor?

–  Si no visita los Jameos del Agua de nuevo, existen muchas posibilidades.

Lo que Haría

 

 

El jardín, placentero espectáculo. Basalto,  verde intenso, rojo sobre negro. Calma.

Me acomodo el sombrero del artista custodiado por un arco sin flechas…

-“Estoy destinado a trabajar por la belleza”.

La chimenea  manifiesta una majestuosidad incomparable escoltada por el piano.

– “El mayor negocio de un país es la cultura de su pueblo”.

Agua embalsada, azules, cítricos asientos, luz, sol. Paz.

-” He sido un hombre libre y feliz; no hay destino más hermoso”.

Devuelvo el objeto fiado.

–  ¡ Lo que Haría sería volver a empuñar mi megáfono… ¡

Salida.

– ¿Perdón señor podría devolvernos la audioguía?

A ti

 

Atravesé una de las muchas salas sin saber cuál sería mi destino, confiando en el buen hacer de mis sentidos, sin rumbo, intentando buscar impregnar mis retinas para mi deleite.

Volví a pasar por una de aquellas múltiples estancias, que nunca hubiera reconocido haber transitado previamente , si no hubiese sido por aquella persona sentada, donde minutos antes, bastantes minutos antes, ocupaba la misma posición y actitud.

Esos bastantes minutos no me permitían comprender, como algo colgado de una pared, podía mantener la atención y fijación que aquella figura demostraba. Lo que si recuerdo es su expresión perdida, como ida, insinuante de felicidad. No existía nada más en el mundo, nada más que la distancia entre aquel banco y aquella pared.

Sin embargo mi presencia hizo que desapareciera sigilosamente de la sala o quizás, esos bastantes minutos fueran ya bastantes en ese mismo momento o simplemente, noto mi ansiedad por ocupar su lugar. Fuera como fuere me encontré sentado en  su mismo banco, dirigiendo mi mirada en la misma dirección, con cierta incredulidad, aunque por otro lado residía en mí cierta expectación. Quería conocer el secreto que llevaba a aquel hombre a permanecer en el limbo, en la gloria, en tal estado de lucidez máxima. ¡La propia escultura de Nelson en el exterior, no hubiera mantenido tal pasividad y atención !

Me pudo la curiosidad. Decidí acercarme lo máximo posible para escudriñar la obra. Mi perplejidad fue creciendo. No pude adivinar absolutamente nada de lo que aquellos colores, brochazos, puntos, trazos, sombras, pinceladas rápidas, pinceladas sutiles, pinceladas enormes, pinceladas espontáneas, no sabía que querían significar. Mi cerebro no pudo identificar ninguna  forma conocida.

Tomé asiento de forma pausada. Me acomodé en el banco y fijé la vista de nuevo en el lienzo. Permití que mis cristalinos se acomodarán a la distancia. Y surgió. ¡Surgió ! Surgió sin más. La luz se creó, las formas aparecieron, los nenúfares se impregnaron de color, diría que pude tocarlos, juraría que los toque, los olí, los sentí. Y el puente…¡Ay el puente! El puente cobró vida, volumen , intensidad, profundidad, sí profundidad. Si me quedase con una palabra para definir la obra sería la de “profundidad”.

Transcurría el año 1998 de aquel Londres caluroso, y puedo asegurar que fue la primera ocasión en la que mi tiempo se congeló, en la que no puedo recordar los minutos consumidos. Transcurrieron mientras me encontraba absorto en la contemplación de la obra. Cuando recuerdo esos momentos me transpongo a los gestos de la cara de mi predecesor. Quiero imaginarme que mi semblante permanecería similar al suyo y quizás… “al del Almirante”.

The water-lily pond, Claude Monet, National Gallery, London

Han sido bastantes años después. Bastantes. Más de 20 años nos separan. Me recuerda a este hecho relatado. Me fascina recordar la anécdota. Santa Teresa lo describiría como un ascenso místico. ¡Ha vuelto a ocurrir!

Le contemplo. Difícil es a veces contemplarle. Le miro. Le sigo con la mirada. Se me pierde. Vuelvo a seguirle. Si permanece en mi campo de visión, sucede de nuevo. Es difícil. Se mueve mucho, mucho. Cuando “conecto” , no entiendo ni quién soy , ni de dónde vengo. Tengo que casi pellizcarme para volver a la realidad.

La bondad , el amor, la inocencia, renacen sentimientos perdidos. Pienso que es un premio divino. Lo es. Alguien nos lo regalo. Alguien lo eligió para nosotros. Agradezco el presente. Cuidaré el presente.

A ti Luis y a tus maravillosos 3 años.

 

 

“El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”

Alcalá de Henares, Ciudad Patrimonio de la Humanidad desde el año 1998, con un casco histórico no excesivamente extenso, hace que el recorrido de sus diferentes calles, edificios , plazas, iglesias, fuentes,etc, sea una deliciosa maravilla. Hazte con el plano del centro histórico con la finalidad de que te pierdas por él y vuelvas a encontrarte. Y si no te encuentras, por favor pregunta al primer complutense que te cruces y percibirás la amabilidad de las gentes de esta ciudad.

Pasea, detente, siéntate, contempla, admira, respira y vuelve a pasear. Siente lo que sintieron Cervantes, Nebrija, el Cardenal Cisneros, Jovellanos, Lope de Vega, Quevedo, etc, por citar a algunos famosos moradores complutenses.  Quizás te cruces con  otros actuales, aunque no tan famosos no por ello menos importantes, como Juan Gordillo o Rubén el del Reloj o Don Manuel Palero al salir del Hospitalillo o  Vicente Fernández historiador de Alcalá  o Angelillo pidiendo unas monedas o Paul entrando a La Panaderia o Javier regresando de organizar un evento en su libreria.

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Recorre la calle Mayor de la Plaza Cervantes a la Plaza de los Santos Niños. Recorre la calle Mayor de la Plaza de los Santos Niños a la Plaza Cervantes. Disfruta de sus balcones , de sus flores, de sus sobreportales, de sus gentes. “Si supieras lo que un complutense echa de menos esa calle cuando está fuera de su ciudad, serías capaz de comprender lo que significa para nosotros”. Su bullicio, su saber que no estás solo cuando paseas, el cruzarte con los conocidos y amigos, el poder detenerte a degustar alguna que otra vianda regada con algún liquido espirituoso o no espirituoso, el saber que llueva o truene te espera esta fascinante calle para acogerte, hace que esta arteria viva de la ciudad sea parte de nuestro ser. La amamos, la llevamos dentro, y te puedo asegurar que si la frecuentas, la sentirás como nosotros.

Como te aconsejé , piérdete por la ciudad. Alcalá de Henares es una ciudad digna de conocer. Cierra el plano y pregunta. Conocerás la verdadera ciudad. Conocerás a sus habitantes. Pregúntales. Te responderán. El alcalaino hace gala de nuestra más noble costumbre española de la hospitalidad y el buen recibir al visitante.Y si quieres adentrarte más en el conocimiento de los eventos turísticos de la ciudad sumérgete en el mar de posibilidades que te ofrece la ciudad. Disfrútala. “Enjoy Alcalá”  que diría un angloparlante.

En difinitiva te pido que nos conozcas, que conozcas nuestra historia, que conozcas nuestros lugares, que conozcas lo que fuimos y lo que somos. Que hagas por conocernos a nosotros y que posteriormente seas un embajador de nuestro sitio haya de donde vengas y donde vayas.

Turista o viajero. Visitante o turista. Viajero o visitante…Combinaciones de 3 elementos tomadas de 2 en 2.  El diccionario de la Real Academia de la Lengua no nos diferencia con exactitud sus peculiaridades: ” el que viaja”, ” el que hace turismo” (actividad o hecho de viajar por placer),”el que visita”. No podemos definir a nuestros … ¿turistas?, ¿visitantes?, ¿ viajeros?.

Sin embargo hoy en día existe una acepción peyorativa al concepto del turista. Quizás sea alimentada por las chanclas y las camisas de flores, quizás sea retroalimentada por nosotros mismo cuando viajamos , ¿o debería decir visitamos otros lugares?

Llámense como se llamen, ofrezcámosle lo mejor que podamos ofrecerles. Pidamos que esa relación bilateral sea de lo más provechosa y continuemos trabajando en beneficio de ambos. Nos lo debemos.

A ti que llegas por primera, pero no última vez a Alcalá te digo citando a nuestro vecino  en su libro de caballerías: “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Sé bienvenido.

 

CERVANTES VERSUS ALCALÁ DE HENARES

Cuatro siglos. Cuatrocientos años. Cuatro mil ochocientos meses. Muchísimos días. Incontables horas. Demasiados minutos.

Nació aquí. Aquí en Alcalá de Henares. Tenemos la certeza de que fue bautizado entre nuestras piedras. Personaje que ha dado sentido y realidad a nuestra ciudad.  Una ciudad con un futuro que fue prácticamente eliminado al desposeernos de aquello que fue un hecho inaudito. La creación de una de las universidades más antiguas de nuestro planeta. Un centro de sabiduría como no había existido hasta entonces, salvando nuestra querida Salamanca o la lejana Bolonia y que nos fue arrebatado por los villanos madrileños. “Studium Generale”, “Complutensis universitas” .

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Alcalá de Henares le debe a su persona el impagable prestigio mundial de que se nos reconozca  en un mapa. Stratfor upon avon se lo debe a Shakespeare. Por supuesto no es el único. No nos olvidemos también del Cardenal Cisneros, artífice de tan magna construcción universitaria, el cual inicio el camino de refundir cátedras de ilustres enseñantes.

Cervantes es a Alcalá lo que Don Quijote a La Mancha. Reconozcamos a tan ilustre y adelantado escritor y celebremos como se merece su aportación a la literatura universal y a nuestra ciudad y compartámoslo. Compartámoslo  sí, pero sin dejárnoslo arrebatar.

Y haciendo el honor a la sabías frases quijotescas digamos que ” DE GENTE BIEN NACIDA ES AGRADECER LOS BENEFICIOS QUE RECIBE”.

Continuemos sembrando el saber en nuestras piedras milenarias, sabiendo que  otras nuevas  revivirán su color. La magnifica labor de la actual Universidad de Alcalá tiene mucho peso tras de sí. Hagámosselo saber a todo aquel que nos visite. Sintámosno orgullosos de nuestra ciudad por lo que fue , por lo que es, y por lo que será.

Cervantes fue enterrado en Madrid. En Madrid murió un vecino  de la actual Alcalá de Henares. En Madrid murió un complutense. Que no se le olvide al mundo.

“EL QUE NO SABE GOZAR DE LA VENTURA CUANDO LE VIENE , NO SE DEBE QUEJAR SI SE PASA”.

 

PISTOLA

No dudó en asirla con toda la amplitud de su hermosa mano derecha. Entiéndase hermosa por grande por favor. Sabía que poseerla le acarrearía algún bienestar. La depositó en su mochila dentro de una bolsa de plástico blanco, fina, muy fina, pero lo suficientemente higiénica para no rozar con el interior de esa cueva sin fondo. Introdujo su brazo izquierdo para colocársela a la espalda y pudo percatarse, una vez más, que si no lo hacía primero con el brazo derecho, le era sumamente más complicado.

Decidido estudió como llegar a su destino y como regresar por el camino más rápido. Así lo hizo. Se presentó en la puerta. Estaba sudoroso; treinta y cinco grados Celsius a la sombra tenían parte de culpa. Entró.

El mostrador estaba a la altura de su ombligo. Miró a los ojos a la persona que se encontraba al otro lado. Sacó primero el brazo izquierdo y sin posarla en el suelo introdujo la mano dentro de la bolsa de plástico blanco, fina, muy fina. La violencia del hambre es un concepto ambiguo e incontrolable.

La persona que se encontraba al otro lado del mostrador intuyó lo que iba a acontecer. Aferró el cuchillo que tenía preparado fuera de la vista y se dispuso a defender el honor de su reputación. En ese mismo instante apareció ante él. Parecía recién sacada de fábrica.

– ¡ No quiero morir…, y menos de hambre!  Balbuceó mientras la exponía bien a la vista.

La persona que se encontraba al otro lado del mostrador le encajó un certero e único golpe, partiéndola por la mitad; preguntó.

– ¿ Qué es lo que quieres…?

– “Ponme chóped que está la cosa muy malita”.