¡ Y YO QUE SÉ !

Entró en la habitación sigilosamente, con pausa, sin que el golpeteo de sus tacones fuera notable al tocar el suelo de mármol de Gibraltar. Escudriñó entre los papeles que se encontraban en el escritorio importado de las Islas Feroes  y se detuvo ante una pluma estilográfica “made in Andorra”. Continúo palpando el interior del cajón principal y dedujo que sus yemas de los dedos ( no iban a ser de los pies claro), habían hallado lo que estuvo buscando hace 25 años  cuando era un chaval ( las notas de fin de curso de su hermano pequeño las cuales el mismo escondió con el fin de poder, una vez más, hacerle su existencia un poco más difícil  y que ahora mismo “se la traían al pairo”). ¡ Pero qué recuerdos le originaba ese insignificante papel a día de hoy!  Y que mala memoria la suya. Sin embargo no era este el objeto que le llevaba a hurgar a escondidas de nuevo, en los papeles de su ya septuagenario progenitor.

De repente sintió un dolor , un correr de hormigas por su dedo índice hacia su parte superior del brazo, un escozor sordo, pero intenso. ¡ Joderrrr ! ¿A quién se le ocurre guardar las putas chinchetas fuera de la caja de plástico tan divinamente diseñada para albergar tan peligroso elemento? Esto fue un pensamiento interno, aunque no le hubiese costado lo más mínimo poder haberlo divulgado por toda la mansión , que digo mansión, por toda la ciudad cual pregonero vociferando. Maldijo , blasfemó, diríamos que hasta babeó, pero  su aparato fonador no emitió ningún tipo de eco. Sólo se produjo un sonido interior  que rebotó en su cerebro. El no poder desahogarse le produjo aun más sensación de tormento. ¿Y si las “chinchetitas” hubiesen estado colocadas a propósito?  No quiso seguir conjeturando , pero suponía que podía haber sido un tipo de venganza tardía, un ojo por ojo, un a hierro mata a hierro muere, o quizás el destino  que pone a cada cual en su sitio y pasa factura de aquellos hechos de dudosas intenciones. Aceptó su castigo y desistió en su intento de búsqueda.

Giro su cadera 97º, exactamente 97º y encaminó su ser de nuevo hacia la puerta de cristal de Laponia, sintiéndose derrotado sin tener enemigo.  Su cerebro emitió un verbo con significado pleno: “VOLVERÉ”. Me imaginó que el cine bélico estaría entre sus preferencias.

¿Cuál sería el propósito de tal incursión frustada y fallida? ¿Qué le hacía convertirse en un comando nocturno, aunque con su cara oliendo a cremas caras?

Y yo que sé oiga , y yo que sé.

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